No sufras hoy lo que inevitablemente sufrirás mañana

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Los seres humanos tendemos a sufrir antes de tiempo. Tan sólo las personas más sabias son capaces de no afligirse por adelantado; el resto de los mortales tenemos la extraña manía de avanzar el dolor que nos producen determinados sucesos antes de que estos acontezcan. Por qué actuamos así es algo que ignoro. ¿Es quizás un mecanismo de defensa que usamos los humanos y que nos sirve para sortear futuros episodios perjudiciales para nuestra integridad? Quién sabe… Me limito aquí tan sólo a reflejar lo que percibo en la conducta de las personas.

Los seres humanos tendemos a sufrir antes de tiempo.

Y lo que he podido advertir es que estamos constantemente sufriendo por acontecimientos que aún no han sucedido y que ni tan siquiera sabemos con certeza si ocurrirán en un futuro. Si sobreviene o no tal o cual hecho no nos importa; lo que a nosotros nos “interesa” es sufrir antes de tiempo. Y digo “interesa” porque parece que busquemos desesperadamente esa sensación de dolor que sentimos cuando imaginamos una desgracia futura. ¿Qué ganamos actuando de esta forma? ¡Ganamos tan sólo sufrir innecesariamente! Porque si la desgracia llega a acaecer algún día, pues ya sufriremos en su momento. Es una tontería sufrir mientras tanto, esperando que llegue o no a realizarse. También ocurre con mucha frecuencia que aquello por lo que nos afligimos no tiene fundamento alguno y, por lo tanto, no es posible que suceda; es solamente una invención de nuestra hiperactiva imaginación. En estos casos habremos sufrido inútilmente; además, con frecuencia sufrimos más de la imaginación que de la realidad. Nuestra mente no es, en muchas ocasiones, muy buena compañera de viajes. A veces hay que distanciarse un poco de ella…

Debemos intentar no ser desgraciados antes de tiempo; como lo somos, por ejemplo, cuando pensamos vehementemente en algún peligro que presentimos como inminente. La idea de pensar sobre dicha eventualidad ya nos provoca pánico: puede que llegue a ocurrir o no, nadie lo sabe. Sin embargo, mientras tanto, lo mejor que puedes hacer es no permitir que dicho suceso acontezca con antelación en tu mente. Pongamos por caso que debe acontecer necesariamente un futuro aciago, ¿quién te obliga a sufrir su dolor ahora? Ya sufrirás lo suficiente cuando llegue. Entretanto intenta disfrutar del presente. Porque, como escribió Séneca, “la mayor parte de los mortales, sin que ningún mal presente ni futuro los afecte para nada, se afiebran y se desbandan.”

Pongamos por caso que debe acontecer necesariamente un futuro aciago, ¿quién te obliga a sufrir su dolor ahora? Ya sufrirás lo suficiente cuando llegue. Entretanto intenta disfrutar del presente.

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